No sé por qué la otra vez me acordé cuando iba en una micro y se subió una payaso, de esos que en vez de hacerte reir, dan miedo, de esos a los que la gente le da plata para que se bajen luego.
Era horrible, intimidaba a la gente y la gente se asustaba. Contaba puras desgracias, decía que la trombosis de la hija shora de Michelle era un castigo por no sé que cosa, por el Transantiago parece. Yo lo único que quería era que se bajara o por lo menos que no me hablara.
Y el tipo me habló. Yo tomaba agua de una botella. Me preguntó: ¿qué estás tomando?
Y yo quedé como yaaaa..??? - era una botella transparente, con líquido transparente y con las medias montañas nevadas- entonces yo lo miré y le dije: vino.
y eso... el gallo como que se desconcertó y me dijo que no tenía que tomar vino.
Parece que le caí bien, porque cuando me bajé él se bajó y me dijo algo ya no con su voz de fumador desde la puericia, no me acuerdo qué, pero era buena onda. Y ahí lo miré, le sonreí y no me dió taanto miedo.
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